Sobre la adivinación

Las mancias son técnicas de adivinación, maneras prácticas de leer los patrones mentales que circulan en los seres y en las cosas tanto en la Tierra como en el Cielo. Estos patrones son invisibles e inaudibles para los sentidos físicos y se manifiestan en lo concreto moldeando las formas físicas.

De esta manera, la composición y la estructura que adquieren los patrones físicos de manifestación de la energía indican los patrones mentales que sostienen sus formas. La energía mental siempre es la causa de cualquier manifestación y es posible aprehenderla aún antes de que se exprese de manera concreta en la materia. 

Esta energía mental es propia de las cosas y de los seres vivos, y circula permanentemente en cualquier lugar y tiempo. Para leerla, algunas mancias se enfocan en objetivar estados o disposiciones mientras que otras se enfocan en captar procesos. Entre las primeras contamos con la Astrología por nombrar tan sólo una, mientras que entre las segundas encontramos toda una amplia gama de técnicas que abordan las posibilidades que derivan del ejercicio del libre albedrío. Entre estas últimas se hallan las monedas (I Ching) y las cartas de Tarot. 

Las consultas a las mancias se utilizan para informarse acerca de: las causas invisibles que han materializado situaciones pasadas, las tendencias que se están materializando y las posibilidades de que ciertas otras lo hagan o no a futuro. Teniendo en cuenta estas definiciones, la lectura de patrones mentales no contempla orientar la evolución de la personalidad, cambiar tendencias naturales, dominar el temperamento, indicar esfuerzos o juzgar aptitudes. Todas estas consideraciones no pertenecen al estudio de las formas en que la energía se densifica o se sutiliza sino que provienen de parámetros de manipulación psicológica

Valoraciones filosóficas y orientaciones psicológicas se mantienen por fuera del ámbito de un lector de mancias, quien emplea las técnicas para brindar la información que se le solicite sin mezclar su rol de lector con un rol de índole terapéutica, una confusión que a través del tiempo sólo ha descalificado la eficacia de las técnicas para obtener traducciones de lo invisible. 

La confusión no es ingenua y es un perjuicio tanto para los lectores de mancias como para filósofos y psicólogos cuya idoneidad entonces pasa a ser equiparada a la de los lectores, mientras que estos pasan a definir su rol alrededor de la figura de consejero.

Una vez más: las mancias son técnicas de lectura de lo invisible, de lo que permaneció, permanece y puede continuar permaneciendo desconocido para los sentidos físicos

Sobre el karma

Los estudios se realizan desde una perspectiva laica en la que no hay lugar para conceptos tales como la idea de una destino prefijado y particular, la presencia de dones y lecciones a aprender, obligaciones, pruebas o cargas, o mismo forzamientos, condenas y prohibiciones que comprometerían la realización personal, o incluso “ser llamado a…”, todos ellos parámetros de valoración cultural que convierten al karma en una especie de marca de esclavitud

Ninguna cualidad planetaria o emanación zodiacal resulta ajena, desconocida o secundaria, aún cuando su expresión se encuentre debilitada en un tema natal. Se entiende que el karma es acción, tal como lo es cualquier actividad física, emocional o mental y, en única instancia, las acciones no son otras que las que regulan la vida en sentido orgánico. Una acción mental ciertamente puede densificar la energía y modelar orgánicamente la forma así como también puede sutilizarla, agotarla, recrearla o destruirla. Sobre el karma de nacimiento suceden transformaciones permanentes y la expresión se modifica de manera incesante, tal como sucede en los procesos orgánicos entre estados. Para que ello ocurra, no hay fórmulas para la acción, esfuerzo alguno que realizar ni sentido moral que inventar

También es preciso aclarar que cuando se habla de karma grupal, no se hace referencia a un supuesto lazo vincular sostenido luego o antes de la experiencia biológica de la vida sino al hecho de reencarnar durante un mismo período de tiempo en la cronología lineal. En el mismo sentido, no existen karmas nacionales pues las naciones no son seres vivos sino construcciones culturales tan inobservables en el cielo como dos hermanos en la constelación de Géminis. 

En una carta astrológica, no existe indicador alguno que señale qué hará una persona con la energía sino que se plantea un escenario donde pueden observarse gradientes de concentración sujetos a transformaciones naturales, inexorables, que hablan de las distintas expresiones que puede adquirir la vida según la perspectiva que se asuma: el acontecer cotidiano, el lapso de una vida en particular o los ciclos kármicos de reencarnaciones a lo largo del tiempo.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

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